miércoles, 2 de noviembre de 2011

La vida sería mucho más sencilla si pudiesemos jugar con la memoria como con la grabadora de video. Grabar solo los momentos buenos, pasar los malos y rebobinar aquello que nos hizo felices una y otra vez. Si tuviera ese poder, hace mucho que hubiese pulsado el Stop en tu cinta. Lamentablemente, los seres humanos no hemos sido diseñados para olvidar tan fácilmente. Somos, en cierto modo, un puñado de recuerdos y un montoncito de sentimientos sobrepuestos. Nos movemos por impulsos y nos dejamos guiar por nuestros sentimientos. Nos equivocamos con frecuencia...

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